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Uno de los cánceres más inusuales es el angiosarcoma o tumor vascular. ¿Cuáles son sus síntomas?

Tumores vasculares: angiosarcoma

Para ser precisos, este cáncer se origina en el revestimiento interno de los vasos sanguíneos y linfáticos y puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, su presencia se puede encontrar mayormente en la piel, la mama, el hígado y el bazo. El angiosarcoma constituye entre el 1 y el 2 por ciento de los sarcomas.

Por ser un tipo inusual de cáncer, debemos estar atentos a los factores de riesgo que existen, pues pueden ser detonantes de esta enfermedad. Entre esos factores, se tienen identificados los siguientes:

  • Radioterapia. Este tratamiento a veces detona tumores vasculares cinco o incluso diez años después de haberlo recibido, por lo que en nuestro historial médico siempre debe tomarse en cuenta la fecha más reciente y la más antigua de que se recibió, pues ahí pueden encontrarse algunas respuestas.

También es importante considerar la inflamación ocasionada por daños a vasos linfáticos, que se conoce como linfidema.

  • Sustancias químicas. En casos que involucran al hígado, se ha encontrado una relación con la exposición a sustancias tóxicas, por ejemplo con el cloruro de vinilo o PVC y el arsénico.



Signos y síntomas

Al aparecer, el angiosarcoma en la piel puede observarse de inmediato como una lesión amoratada muy parecida a lo que nosotros identificamos como un moretón, pero en este caso sangra fácilmente ante un golpe o si se raspa. Además, en lugar de desaparecer, como ocurriría con un moretón común, el angiosarcoma va a crecer, y este crecimiento puede ir acompañado por hinchazón notable a simple vista en la piel circundante. A veces hay dolor, el cual se origina por el rápido crecimiento. Sin embargo, la presencia del angiosarcoma en otras áreas del cuerpo, como en el hígado o el bazo, por ejemplo, puede pasar inadvertida por completo.


Tratamientos

A la búsqueda del angiosarcoma

El principal objetivo es localizar el tumor, cuando lo hay. Por eso, si existen sospechas, nuestro médico puede realizar estudios de imagen, como la resonancia magnética, o una tomografía computarizada, o una tomografía por emisión de positrones, para facilitar la observación del tamaño y la ubicación del tumor. Una vez localizado, podrá efectuarse una biopsia para corroborar el diagnóstico, para lo cual se toma una pequeña muestra para que un patólogo la analice y determine su tipo.


Enfrentar al angiosarcoma

Es importante dejar muy en claro que el angiosarcoma es un tumor agresivo, que crece muy rápidamente, y por lo mismo se recomiendan los siguientes tratamientos:

  • Cirugía: los médicos extirpan la mayor cantidad posible del tumor, aunque a veces, debido a su ubicación, no es posible realizar tal extirpación.

  • Radioterapia: se dirige al área del tumor.

  • Quimioterapia: destruye las células cancerígenas, y es muy útil en caso de metástasis. Puede combinarse con radioterapia.

Los tratamientos no son iguales para todos. Cada paciente es único y por eso los pronósticos son diferentes y variables. Debemos tener siempre presente que el diagnóstico de esta enfermedad muchas veces se realiza en etapas avanzadas, cuando ya existe metástasis, lo cual impacta negativamente en el pronóstico.

Otras situaciones que influyen en los pronósticos, son las siguientes:

  • Localización del tumor en el cuerpo.

  • La cantidad de tumor extirpado durante la cirugía.

  • La expansión del cáncer por el cuerpo.


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