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¿Notas cierto dolor en las piernas al caminar o hacer ejercicio? Puede ser claudicación intermitente

A veces, cuando estamos realizando ejercicio, notamos cierto dolor en las piernas al cual solemos no darle importancia sino hasta que, con el tiempo, aumenta, o bien hasta que lo percibimos incluso cuando nos encontramos en reposo.


Ese dolor de piernas se debe a que presentamos flujo sanguíneo muy bajo, y, en términos médicos, a esto se le conoce como claudicación intermitente. Debe aclararse que la claudicación intermitente no es una enfermedad, sino un síntoma, aunque sea un padecimiento en sí mismo.


Para ser más precisos debemos decir que la claudicación intermitente es el síntoma de una enfermedad arterial periférica, y esta enfermedad hace referencia a un problema de circulación en el que los vasos sanguíneos se estrechan, lo cual dificulta el flujo de la sangre a las piernas y brazos.



La claudicación intermitente presenta los siguientes factores de riesgo:

  • Nivel de colesterol alto.

  • Tabaquismo

  • Presión arterial alta.

  • Obesidad

  • Diabetes

  • Tener más de 70 años de edad.

Si detectamos signos de claudicación y además tenemos o presentamos los factores de riesgo citados, entonces debemos prestar atención a los siguientes síntomas o signos, ya que podrían darnos un cuadro más completo acerca de nuestra situación. Los síntomas son:

  • Dolor o incomodidad en los pies, pantorrillas, muslos o glúteos al ejercitarse.

  • Dolor que aparece y desaparece a medida que realiza actividad física.

  • En los casos en los que la enfermedad es avanzada, se presenta en estado de reposo.

  • Manchas o úlceras en pies, piernas o manos.

  • Sensación de dolor o ardor en extremidades.

La única manera de confirmar si se padece una enfermedad arterial periférica es la consultando con un especialista, que estudiará el caso y llegará a una conclusión que no deje lugar a dudas. Es importante tener siempre presente que la claudicación intermitente reduce de manera significativa la calidad de vida y en casos muy graves se vuelve necesaria la intervención quirúrgica e incluso la amputación de la extremidad afectada.


Tratamiento

Las pruebas que usualmente nos pedirá nuestro médico, para poder hacer un diagnóstico puntual, son las siguientes:


Medición del pulso en palmas de manos y pies para evaluar flujo sanguíneo.

Índice tobillo brazo. Es una comparación que se hace de la presión sanguínea de los tobillos contra la de los brazos.

Prueba de ejercicio. Determina la máxima distancia que se puede caminar o el máximo esfuerzo que hacemos sin dolor.

Ecografía Doppler para observar el flujo de sangre.

Resonancia magnética o angiografía por tomografía computarizada. Evalúa vasos sanguíneos estrechos.


Llevar un estilo de vida saludable reduce el riesgo de enfermedades vasculares y es la mejor forma de prevenir la claudicación intermitente. Algunas acciones que debemos llevar a cabo son las siguientes:

  • Dejar de fumar.

  • Mantener un buen control y apego al tratamiento en caso de ser diabético.

  • Hacer ejercicio de forma regular.

  • Reducir niveles de colesterol.

  • Mantener peso saludable.

  • Consumir alimentos bajos en grasas saturadas.

Solo nuestro médico de confianza puede recetarnos uno o más medicamentos para controlar el dolor y manejar los factores de riesgo de la enfermedad vascular.


Entre los medicamentos de uso más común están los siguientes:

  • Cilostazol: Puede mejorar el flujo sanguíneo y reducir el dolor durante el ejercicio.

  • Estatinas: Pueden ayudar a reducir el colesterol.

  • Antiplaquetarios: Pueden ayudar a prevenir la formación de coágulos.

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